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Alter Peter: tesoro invisible a la vista de todos

A escasos metros de Marienplatz, todo aquel que transita por la zona vislumbra la torre de la iglesia de San Pedro, aunque pocos son capaces de descifrar que se trata de uno de los edificios más interesantes de la ciudad.

En un primer golpe de vista, nadie (al menos ningún viajero) diría que la iglesia de San Pedro (St. Peter), conocida popularmente como Alter Peter, o el Viejo Pedro (por el Viejo San Pedro), es uno de los edificios más importantes y representativos de la ciudad de Múnich. Seguramente el enfoscado gris de parte de la fachada y la torre, y el extraño contraste que provoca con el ladrillo rojizo que remata su parte posterior tengan buena parte de la culpa. Es decir, que la iglesia es muy poco llamativa desde el exterior, más bien parece una mezcla extraña de estilos.

san pedro, iglesia san pedro múnich

San Pedro, desde la calle. /@miguellglcfoto

Sin embargo, la iglesia de San Pedro es un lugar a tener en cuenta, muy en cuenta, cuando uno visita Múnich. Tanto desde el punto de vista histórico, pues se trata de la parroquia más antigua de la ciudad, como desde el punto de vista espiritual, al ser todavía hoy una de las que cuenta con más fieles, o artístico, pues, increíblemente, en el interior aguarda un buen puñado de obras interesantes pertenecientes a diferentes estilos.

Historia

La iglesia de San Pedro es la más antigua de la ciudad. Tras la fundación de Múnich, en el año 1158, existen documentos que certifican la existencia de un templo románico ya desde finales del siglo XII. De aquella época únicamente se conserva la orientación del edificio, en su momento con dos torres (hoy una) ubicadas hacia el oeste y un ábside orientado al este. Actualmente, es posible situar la planta de la época, así como reconocer algunos grabados de la misma, en los paneles que se sitúan junto a las puertas de salida.

Cien años más tarde, a finales del siglo XIII, San Pedro fue sometida a su primera gran reforma. La iglesia románica fue sustituida por una basílica de tres naves de estilo gótico, ocupando la planta que se conserva en nuestros días.

Tras el gran incendio que asoló Múnich en 1327, la iglesia tuvo que ser nuevamente restaurada, así como en 1607, cuando una tormenta de rayos dañó las agujas que coronaban ambas torres. Es a principio de siglo XVII cuando se optó por reformar las torres para reconvertirlas en una sola, tal y como luce actualmente, con un balcón y coronada por una cubierta de cobre.

En cualquier caso, la reforma interior más ambiciosa tuvo lugar en el siglo XVIII, cuando la iglesia recibe el aspecto barroco tardío actual. De mediados de siglo XVIII datan el fresco (aunque destruido en la II Guerra Mundial y recuperado en el año 2000) o el imponente altar mayor.

A finales de siglo XIX y principios de siglo XX tuvieron lugar algunas restauraciones, si bien la iglesia fue destruida, casi por completo, durante los bombardeos aliados que asolaron Múnich en la II Guerra Mundial. Es posible ver imágenes de cómo quedó St. Peter tras la guerra en el interior de la misma, en un panel fotográfico ubicado en la parte posterior, adherido a una columna.

San Pedro, tras la guerra. /WEB

Ya en la postguerra, y tras las dudas iniciales sobre la reconstrucción, el templo fue finalmente reconstruido en los años 50. No obstante, los trabajos en el interior se demoraron durante décadas. La última parte en ser recuperada fue el fresco, ya en el año 2000.

Obras maestras

San Pedro aguarda tesoros pertenecientes a diferentes épocas. De finales del siglo XV son las seis tablas del antiguo altar gótico, obra de Jan Polack, que se conservan en las paredes del presbiterio.

También de la época es la figura de San Pedro, una obra maestra de Erasmo Grasser que protagoniza el altar mayor. De hecho, se trata de una talla gótica tardía de tal calidad que fue incorporada al altar barroco (1730) por parte del maestro Egid Quirin Asam. A este responde la autoría de las cuatro esculturas que flanquean a San Pedro, en representación de cuatro padres de la iglesia: Ambrosio y Agustín (latinos), Atanasio y Juan Crisóstomo (griegos).

El escultor Ignaz Günther, una de las figuras de mayor relevancia del rococó alemán, es asimismo el autor de varias tallas ubicadas en San Pedro. Es el caso de Santa Catarina y Santa Margarita, colocadas en uno de los altares y datadas hacia 1765.

El fresco, dedicado a San Pedro, databa de 1753 y era igualmente obra de Johann Baptist Zimmermann, otro autor de referencia del rococó bávaro, autor entre otros de la Wieskirche (Patrimonio de la Humanidad). Lamentablemente la pintura fue completamente destruida en guerra, y reconstruida a través de Hermenegild Peiker entre 1999 y 2000.

Culto

En cuanto a accesos y servicios religiosos, cabe mencionar que la visita a San Pedro es gratuita y que los fieles católicos pueden asistir a las mismas que ofrece varias veces al día. Obviamente en alemán. El programa se puede comprobar en su página web.

Torre

Finalmente, cabe mencionar su torre. Con más de 90 metros de altura, al lado mismo de Marienplatz, dispone de un mirador visitable que atrae a numerosos viajeros y curiosos, que suben a diario los más de 300 escalones que permiten llegar a la plataforma de observación.

Desde este balcón panorámico se obtienen excelentes vistas de toda la ciudad, inmejorables en el caso de querer contemplar Marienplatz, la catedral o el centro histórico en general.

Mirador de la torre de San Pedro

Más información:

Petersplatz
www.erzbistum-muenchen.de

Cómo llegar:

S-Bahn líneas 1-8, U-Bahn U3 o U6, Bus 52. Paradas en Marienplatz

Instalado en Múnich en 2011, Jordi (Alcoi, Alicante) es licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Autor del blog Muniqueando y colaborador freelance para varias revistas, ha convertido en profesión su pasión por los viajes (y por Baviera). Es cofundador y guía en Bayern a medida GbR. Docente en la Katholische Universität Eichstätt-Ingolstadt.

Comentarios (2)

  • Jose

    Alter Peter!!!! Un abrazo, chavalote!!

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  • Mercè

    Jordi, muchas gracias por guiarnos y hacernos el viaje a Munich y Baviera inolvidable.

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