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Brezel y 'biergarten'. /@alinagenesio

Cómo hacerse pasar por bávaro, en cinco pasos

Para aquellos que detestan hacer el guiri cuando salen de casa, aquí van un puñado de consejos prácticos para disfrutar de Múnich y su cultura de la cerveza sin desentonar (demasiado). Curso acelerado de “cómo ser bávaro por un rato”.

Brezel y 'biergarten'. /@alinagenesio

Brezel y ‘biergarten’. /@alinagenesio


Por Alina Genesio, periodista y guía de Bayern a medida

En Múnich, es posible experimentar la auténtica cultura bávara y sus tradiciones en cualquier época del año, más allá del Oktoberfest (el festival de cerveza más grande del mundo) o sus variantes a lo largo del año (Starkbierfest– fiesta de la cerveza fuerte o Frühlingsfest – festival de primavera, por ejemplo).

Basta con seguir una serie de pasos y recomendaciones y, podríamos decir, que es posible ser bávaro/a por un día (o al menos por unas horas).

Aquí mis cinco consejos sobre “Cómo ser bávaro por unas horas“:

La Hofbräuhaus, un templo en Múnich. /@alinagenesio

La Hofbräuhaus, un templo en Múnich. /@alinagenesio

Se dice ‘Minga’ (no Múnich, aunque suene mal)

En primer lugar, deberíamos saber que estamos en Minga (por mucho que se ruboricen los españoles) y no en Múnich, o München (en alemán estándar). Como ocurre en todos los países del mundo, Baviera (estado federado del cual Múnich es la capital) tiene su propio dialecto, el bayerisch, y se diferencia notablemente del alemán estándar.

Además de aprender el “nuevo” nombre de la ciudad, nos serviría familiarizarnos con el típico saludo bávaro: “Servus”, el cual podríamos traducir como: “para servirte”. Basta saber que podemos usar esa palabra para decir “hola” o “adiós” en la mayoría de los contextos informales. No es algo que vayamos a decir a nuestro jefe cuando llegamos a la oficina.

*Plus de lenguaje bávaro: Podemos escuchar otras formas de saludo entre jóvenes, como Oida o Habedere.

Es impensable participar en un festival sin 'trachten'. /@alinagenesio

Es impensable participar en un festival sin ‘trachten’. /@alinagenesio

Trachten, los trajes típicos

Lejos de ser un disfraz, en la actualidad los trajes típicos de Baviera (trachten) siguen siendo una vestimenta adecuada para los paseos de fin de semana, las reuniones en los biergärten (jardines cerveceros), casamientos, cumpleaños y, en general, cualquier día que uno quiera usarlo. Claro que existe una gran diferencia entre los trachten que usan los turistas y los que usan los locales (la diferencia ronda en unos 300 euros).

De todas formas, es posible conseguir un traje tradicional sin gastarse todo el presupuesto de las vacaciones. Con menos de 90 euros es posible comprar la vestimenta completa e incluso rentarla (la diferencia entre una opción y otra es de unos 20 euros). Y no se preocupen, que no lucirán ridículos si se pasean por las calles de la ciudad en dirndl o lederhosen; incluso pasarían desapercibidos (sobre todo un domingo).

Dindrl: Originalmente fue concebido para las personas del servicio, aunque con el paso de los años pasó a ser símbolo de las clases elitistas muniquesas. Actualmente, las mujeres lo utilizan como símbolo de orgullo por las tradiciones bávaras. El lazo con el que se ata el delantal simboliza el estado civil de la portadora. Al lado derecho significa que está casada o comprometida, y el lazo al lado izquierdo, soltería. Sólo las viudas usan el lazo atado atrás.

Lederhose: Originalmente era la vestimenta de los campesinos por ser fáciles de limpiar y prácticos para el trabajo. Dato curioso: nunca se lavan. Algunos argumentarán que es porque el lavado arruinaría el cuero. Pero lo cierto es que, tratándose del sector más conservador de Alemania, hay una concepción popular que indica que mientras más sucio se encuentre el pantalón, más uso tiene. Al parecer, eso resaltaría la masculinidad u hombría del sujeto portante.

Es posible rentar un traje completo en la página web: www.bavarian-outfitters.de o en su local ubicado en Auenstrasse 31.

Para su compra, hay decenas de tiendas de trachten repartidas por todo el Altsadt (centro histórico), mayormente sobre la calle de las compras, Kaufingerstrasse.

Biergarten en Múnich. /@alinagenesio

Biergärten, qué lugares

*En Múnich, se considera el decreto emitido el 4 de enero de 1812 por Maximiliano I como el inicio oficial de los biergärten tradicionales.

Ahora sí. Ya tenemos nuestro tracht y sabemos saludar en bávaro (Servus); es hora de que vayamos al lugar de los hechos. Podríamos decir que, en Múnich, todo sucede en los biergärten (jardines cerveceros). Es por eso que para nuestra consiga (ser bávaro por unas horas), debemos al menos sentarnos a tomar una cerveza (o varias) en alguno de ellos.

¿Cómo reconocer un verdadero biergarten?

Para que un biergarten pueda ser considerado como tal, debe cumplir con las llamadas Tres Bs:

1) Bäume (árboles) para proporcionar sombra, preferentemente castaños.

2) Brotzeit selbst mitzubringen (la portación de la comida propia) en las mesas sin mantel. Existe una reglamentación que establece que, en los jardines de cerveza, las personas tienen permitido llevar su propia comida. Lo único obligatorio es comprar la bebida en las casetas del lugar.

Por regla general, no hay limitantes del tipo y la cantidad de comida propia que se desee llevar a un biergarten. Sin embargo, en el sitio oficial de la ciudad de Múnich existe un listado de la comida tradicional a manera de sugerencia para disfrutar de un brotzeit bávaro tradicional. Por ejemplo:

Rábanos blancos; leberkäse o embutidos y salchichas; quesos regionales como el Emmental, el Romadur o el Limburger; pan (los brezel se compran preferentemente en el biergarten para disfrutarlos frescos y crujientes); obazda (crema de queso típica de Baviera) u otros ingredientes, como tomates, rábanos rojos y manteca de tocino.

3) Bier (cerveza) servida en masskrüge (tarros cerveceros de un litro de capacidad).

Entre los tipos de cervezas que pueden optar, tenemos:

Helles: es la cerveza rubia que también podemos encontrar en su variable dunkel (negra).

Weissbier: cerveza de trigo un poco más espesa que la helles. En su sabor podemos reconocer algunos tintes de banana. También es posible encontrarla en su variable dunkel (negra).

Radler: Originalmente conocida como la cerveza de verano o de los ciclistas. Es una mezcla de helles y limonada (generalmente Sprite). Es dulce, liviana y, claramente, con menos contenido alcohólico que la cerveza normal. Es por eso que la consumen los ciclistas, en sus paradas de descanso, por ejemplo. Primero, para mantener la estabilidad mientras siguen pedaleando y segundo, porque andar en bicicleta habiendo consumido alcohol arriba de 1,6% (demasiado) es penado por la ley.

Si nos encontramos en Múnich ciudad, cada biergarten va a servir únicamente *una de las seis grandes cerveceras muniquesas, entre las cuales podemos elegir:

Augustiner Bräu: la más antigua que data del siglo XIV.

Hofbräu: la única cerveza estatal, creada originalmente en el siglo XVI a pedido del duque Guillermo V de Baviera para la familia real de los Wittelsbach.

Además: Löwenbrau, Spatenbräu, Hacker Pschorr y Paulaner.

*Solo hay una excepción: el biergarten de Viktualienmarkt es municipal, y sirve las seis grandes cervezas de Múnich, si bien lo hace de forma alterna. Una marca sola por turno.

Jarras de cerveza en ‘Biergarten’. /@alinagenesio

Prost o cómo brindar correctamente

Antes de siquiera probar un sorbo de la rica cerveza, es fundamental realizar un brindis con todos los ocupantes de la mesa al grito de Prost y mirándose a los ojos. De lo contrario, ya saben, muchos años de mala suerte. Además, como dicen por estos lados: Nur ein Schwein trnikt allein (solo un cerdo bebe solo).

Las jarras deben chocarse en la parte inferior por dos cuestiones. En primer lugar, para que no se rompan los jarrones (ya que luego de varios litros el brindis puede convertirse en un choque un poco violento) y, en segundo lugar, para continuar con una costumbre que viene de la época medieval. Se dice que, en ese entonces, el brindis debía hacerse de esa forma para que los fluidos de ambas jarras se mezclasen y así se aseguraban de que ninguna de las partes involucradas pretendiese envenenar a la otra.

Gemütlichkeit 

Ya tenemos dialecto, trajes, biergarten y cervezas. Con todo eso podríamos disfrutar de un buen momento o lo que aquí llaman gemütlichkeit. Sí, los alemanes tienen palabras para todo, incluso para la costumbre de curar la resaca con más cerveza: “konterhalbe”.

No existe una traducción directa al español para gemutlichkeit, pero podríamos relacionarla con “buen rollo” o “buen momento”. Es el arte de unir lo mencionado con anterioridad y crear un buen ambiente de relajación y diversión con amigos, familia o gente de confianza.

Por último, los dejo con el lema bávaro por excelencia: “Liberalitas bavarica” que invita a “vivir y dejar vivir”. Un lema que podemos llevarnos a casa y aplicarlo en nuestra propia cultura.

Y como dice el estribillo de una de las canciones típicas del Oktoberfest (Wiesn, para los locales):

*¡Ein Prosit der Gemütlichkeit!

*Un brindis por los buenos momentos.

 


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Jordi Orts Monllor

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