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Luis II de Baviera: rey ¿loco?

Nacido el 25 de agosto de 1845 en el palacio de Nymphenburg, el rey Luis II de Baviera es una figura clave en la historia del Reino de Baviera. Conocido en alemán como Märchenkönig, o Rey de Cuento, en español es a menudo identificado (erróneamente) como Rey Loco.

Luis II, ataviado como militar. / BAYERISCHE SCHLÖSSER

A él le debemos algunos de los monumentos más visitados de Baviera y Alemania, el caso de los palacios de Linderhof, Neuschwanstein y Herrenchiemsee. ¿Cuál es su historia?

Se dice que el rey nació el 25 de agosto de 1845, precisamente el día en que había nacido su abuelo, Luis I de Baviera, y el mismo día en que se conmemora la muerte de San Luis de Francia, su antepasado.

Tras recibir una educación severa junto a su hermano menor, Otón, el príncipe heredero Luis se convirtió en la primavera de 1864 en el rey Luis II de Baviera, tras la muerte prematura de su padre, Maximiliano II (Wittelsbacher).

Inexperto e idealista, el rey pronto recibió un primer golpe: al perder una breve guerra contra Prusia en el año 1866. A partir de la misma, Baviera se vio sometida a su vecina Prusia en política exterior y militar. Era la antesala de la unificación germana, por la cual el Reino de Baviera cedió gran parte de su soberanía.

En 1867, el rey quedó comprometido con Sofía Carlota de Baviera, hermana de Elisabeth de Baviera (la emperatriz austriaca Sissi) y tía de segundo grado. Tras aceptar el emparejamiento con reservas, el rey decidió cancelar la boda unas semanas antes de la celebración de la misma. La decisión, en un territorio profundamente católico y conservador como Baviera, causó un gran revuelo. Nunca más se volvió a comprometer Luis II, quien quedó para siempre soltero y sin descendencia. La etiqueta de homosexual le acompaña hasta nuestros días, hecho que no es confirmado por estancias oficiales.

Impresionado por el trabajo de Richard Wagner, Luis II se convirtió en el gran mecenas del compositor sajón desde el origen de su reinado. Entre 1864 y 1865 trabajó Wagner como compositor de corte, estrenando en Múnich Tristán e Isolda (1865). Tras una sucesión de escándalos, el rey se vio obligado a desterrar al músico, si bien siguió con su mecenazgo. Fruto de esta ayuda, Wagner pudo financiar algunas de sus óperas más célebres, como Parsifal o el ciclo de El anillo del Nibelungo. Esta relación queda patente en el palacio de Neuschwanstein, dedicado a las óperas de Richard Wagner.

Dada la pérdida de soberanía del monarca a manos de Prusia, y su incomprensión en el marco de la sociedad de la época, Luis II inició una etapa de aislamiento en 1869. Ese mismo año inició las obras de construcción de dos palacios en los Alpes bávaros: Linderhof y Neuschwanstein.

Luis II ataviado como caballero de la Orden de Caballería de San Jorge. / BAYERISCHE SCHLÖSSER

Dedicado a Luis XIV y la monarquía absoluta francesa, Linderhof es un pequeño palacio neobarroco ubicado en el corazón de un valle alpino. Por su parte, Neuschwanstein es un palacio ubicado en la parte oriental de Allgäu (Füssen), cuya forma recuerda a un castillo medieval. Está centrado en las óperas de Richard Wagner.

Neuschwanstein

Posteriormente, en 1878, tras terminar las obras de Linderhof, Luis II encargó un tercer palacio en la Herreninsel, una isla en el lago Chiemsee. Se trata de una réplica del palacio de Versalles que nunca fue finalizada. Los tres palacios reciben hoy varios millones de visitantes cada año. En concreto, unos dos millones y medio entre los tres, siendo Neuschwanstein, con diferencia, el más popular.

Paseo en trineo de Luis II. / BAYERISCHE SCHLÖSSER

Solitario, distanciado del gobierno bávaro, y profundamente endeudado, fue declarado incapacitado por el ejecutivo regional en la primavera de 1886. Trasladado al lago de Starnberg, en concreto al palacio de Berg, desde Neuschwanstein, Luis II apareció ahogado en el mismo lago el día 13 de junio de 1886. Junto a él, el cadáver del doctor Von Gudden, el mismo que lo había declarado enfermo mental unos días antes, con el objeto de apartarlo de la monarquía. ¿Se trató su muerte de un suicido colectivo o de un asesinato? Esa es una cuestión que, oficialmente, no ha sido aclarada hasta la actualidad.

Lugar donde fue hallado muerte Luis II

Es el final de la historia del último soberano de una Baviera independiente, el impulsor de los palacios de fantasía en los Alpes bávaros, una figura enigmática y todavía hoy venerada tanto en Baviera como en el resto de Alemania, especialmente por la industria del Turismo que tanto le debe.


Más información:

Biografía de Luis II en la web de Palacios de Baviera


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