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El nacimiento de Múnich: monjes y un puente en la ruta de la sal

Habitada por monjes con anterioridad, los historiadores sitúan el nacimiento de la ciudad de Múnich en 1158, cuando se establece un puente y un mercado en la ruta de sal entre las ciudades de Salzburgo y Augsburgo.

Desde el siglo XIII, un monje representa el escudo de Múnich. /WEB (basada en trabajo de Erasmo Grasser, SXV)

Aunque se ha constatado la presencia de monjes (adscritos a la abadía benedictina de Schäftlarn) desde el siglo VIII, la fundación de la ciudad de Múnich se establece en el siglo XII, concretamente el día 14 de junio de 1158. En esa fecha se publicaría la denominada Decisión de Augsburg –Augsburger Schied, también llamada Augsburger Einung–, documento por el cual el emperador (del Sacro Imperio Romano Germánico) Federico I Barbarroja concedió un permiso al duque bávaro Enrique el León para la explotación de un puente y un mercado en el emplazamiento actual del centro histórico. El lugar fue referido en aquel documento en latín como apud munichen, o al lado de los monjes.

‘Declaración de Augsburgo’, documento fundacional muniqués. /WIKIPEDIA

Con esta decisión, Federico I Barbarroja trató de zanjar la disputa entre Enrique el León y el obispo Otón de Freising, que había controlado anteriormente los ingresos generados por un puente anterior sobre el río Isar, unos kilómetros más al norte. Paso situado a la altura de Föhring y que había sido destruido por Enrique el León para construir el suyo propio, el que a la postre daría lugar al nacimiento de Múnich.

Con la Decisión de Augsburgo, Enrique el León consolidó su puente, la joven plaza de mercado y el derecho a cobrar peaje por atravesar el río Isar en el camino entre Salzburgo y Augsburgo, una importante ruta de la sal. A cambio, se vio obligado a conceder al obispo de Freising (que renunció a reconstruir al antiguo viaducto de Föhring) un tercio de los ingresos generados por el nuevo punto de peaje.

En sus primeros años de historia, a finales de siglo XII, Múnich se reducía a un pequeño recinto amurallado habitado por unos cientos de personas, comerciantes, funcionarios y religiosos. Un recinto de apenas 400 metros de longitud, de lado a lado de muralla, entre la actual Marienplatz (entonces plaza del grano), por el este, y el extremo occidental de la actual calle Kaufinger, por el oeste. Contaba entonces con una sola parroquia, la de San Pedro, a la que unas décadas después se sumó la iglesia de Santa María (antecesora de la actual catedral). Arrancaba de esta forma la historia de, casi 900 años después, una de las ciudades más importantes de Alemania y, por ende, de Europa.


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