Bodega Enlatado: Iberia en conserva

Algo aletargado en una callejuela del Giesing bajo, la Bodega Enlatado es un sugestivo bar español donde acudir en busca de producto ibérico con mayúsculas, cuyo punto más fuerte, no obstante, probablemente sea la gestión a pie de barra.

Logo

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Escondido en una callejuela empedrada de Untergiesing, la Bodega Enlatado es el último desembarco ibérico en Múnich, una vuelta de tuerca más, diría, en una ciudad que sigue con la aproximación a nuestra gastronomía, en un proceso que arrancó tímido hace décadas cuando Pepe, quedó congelado en su día y ha resucitado desde que la crisis del ladrillo y la receta del austercidio nos empujó a tantos, otra vez, al país de los teutones. De aquellos polvos, estos bares.

Si el hijo de Pepe montó en su día en Múnich El Español, el capital local se aprovechó de los recién llegados para hacer caja con Itxaso, la Bodega Enlatado sería algo así como coger el toro por los cuernos; saltar al escenario en directo y a capela, o peor, en pelota picada. Temerario pero sincero, puro.

Los que han seguido la evolución del asunto de primera mano, en Múnich, sabrán de que hablamos. Los que no, mejor con aclaraciones: en efecto, la Bodega Enlatado es un bar sin grandes pretensiones, ubicado en una calle remota de un barrio sin excesiva actividad comercial, en un local algo desangelado –no le vendrían mal algunas mesas bajas con sus respectivas sillas– que igual podría acoger un bar, como es el caso, que un estudio de arquitectura. O una tienda de manualidades. Fíjense, si no, en el gotelé de las paredes.

El local

El local

Algo similar sucede con la cocina, eso sí, de una honestidad brutal. Solamente hace falta leer el letrero de la puerta: “en-la-ta-do”. Quizás sería más adecuado, entonces, hablar de despensa. Esto es, olvídense de guisos y de platos en caliente, sino que al lugar se acude, en cuanto a llantar se refiere, a comer tapas frías, las cuales, por lo general, saben a gloria.

El salpicón de pulpo, el pincho de tortilla y las conservas de calidad suprema, todo traído de la cara sur de los Pirineos, son algunos de los estandartes de la casa, que de estar en una capital cañí cualquiera recibiría el nombre de gastrobar. Neologismos… los carga el diablo.

Y como gastrobar que es, cierran la oferta de víveres del enlatado un surtido de jamones, embutidos ibéricos y quesos de todas las regiones patrias, habidas y por haber.

En cuanto al bebercio, como lo denominan en la casa, hay que reconocer que es para nota. La cerveza, Mahou de barril, seguro que conquista a más de un madrileño, si bien jugárselo todo a la carta de la caña cinco estrellas en el pueblo del Oktoberfest hubiese sido una temeridad. En cambio, la bodega incluye una acojonante selección de vinos españoles, muchos de ellos botellas de autores independientes y denominaciones territoriales en auge. Sin fisuras.

Tinto de verano y caña

Tinto de verano y caña

Precio
Sobre los precios, el enlatado no es bar para despistados, ni para aquellos que desconozcan a cuánto anda el kilo de jamón ibérico en Alemania, pues corren el riesgo de salir escaldados. Es decir, que no es barato, por mucho que cobrar una veintena de euros por una botella de tinto de autor, exportado, no pueda considerarse, ni mucho menos, oneroso.

De todos modos, ya pueden correr las botellas de vino y los platos de jamón, pues bajo mi punto de vista si hay un elemento que sostenga la estructura del enlatado y, imagino que así será mientras ellos sigan el pie del cañón, son los padres de la criatura, dos chavales que se desviven por la gente que cruza la puerta de su casa. Atención sin peros y sonrisa eterna la de la pareja española al frente del proyecto, el cual, ya se ha dicho, es un bizarro salto al vacío para quitarse el sombrero.

En resumidas cuentas y parafraseando a mi abuelo, que de haber nacido 100 años después también hubiese montado un gastrobar: la Bodega Enlatado no es lugar para todos los públicos, solo para los que disfrutan de los pequeños bocados. Los de “mejor poco, pero bueno”. Igual en casa sería un contrasentido; a 1.500 kilómetros de allí, sabor a gloria.

Más información:

Sommerstrasse 41

www.bodegaenlatado.com

Abierto de martes a domingo. Martes a a jueves de 17 a 23 horas; viernes y sábados de 17 a 00:30 horas; domingos de 12 a 19 horas

No reservan mesa

Cómo llegar:

U-Bahn. U1 y U2, parada en Kolumbusplatz

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  1. muy de acuerdo.

    debes ir también y probar otro nuevo español: La tienda eñe en Nordenstr!

  2. Hola, soy Rolando de bodegasyvinos.info y me gustaría comentaros que un amigo me recomendó visitar la Bodega Enlatado y quedé fascinado. Siempre que puedo visito la bodega y disfruto de su propuesta gastronómica acompañado de la cerveza Mahou de barril. No te lo pierdas.

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