Capital del Movimiento

En 1935, Adolf Hitler concedió a Múnich el título de Capital del Movimiento Nazi. Una década antes, el führer había iniciado su carrera política en la ciudad, donde fundó el NSDAP y dio un golpe de estado fallido en 1923.

Impactos de artillería en la antigua sede administrativa del NSDAP

Impactos de artillería en la antigua sede administrativa del NSDAP

En el año 1935, Adolf Hitler otorgó a la capital bávara el título de Hauptstadt der Bewegung, literalmente Capital del Movimiento. Lo hizo a modo de recordatorio, dado que había sido aquí donde se había fundado el Partido Nazi (NSDAP) a principios de la década de los 20.

Fue en enero de 1919 cuando el antiguo obrero Anton Drexler y el periodista Karl Harrer fundaron en Múnich el Partido Obrero Alemán (DAP). Unos meses más tarde, un joven austriaco llamado Adolf Hitler ingresaría en el minúsculo partido de ideas nacionalistas y antisemitas, tras participar en uno de sus actos cumpliendo sus funciones de informador en el ejército alemán.

La entrada de Hitler en el partido supondría el inicio de una profunda transformación. El mitin ofrecido en febrero de 1920 en la sala del festival de la Hofbräuhaus congregaría a más de 2.000 personas, siendo considerado posteriormente por los partidarios de Hitler como el acto fundacional del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP), superación del DAP.

Para 1923, el Partido Nazi se había hecho fuerte en Baviera, hasta el punto que Hitler se sintió lo suficientemente respaldado como para tratar de imponer sus ideas por la fuerza. El denominado Golpe de Múnich o Putsch de la Cervecería fue un golpe de estado atestado en una cervecería local, el cual terminó fracasando no antes sin grandes altercados y protestas en las calles del Altstadt. Dieciséis militantes del partido perecieron, así como cuatro policías. Hitler fue detenido más tarde y encarcelado, si bien únicamente cumplió unos meses de condena. Tiempo suficiente para desarrollar su ideología en profundidad a través del libro Mein KampfMi Lucha–.

A la salida de prisión hacia 1925, la figura del líder había conseguido traspasar las fronteras de Baviera y no dejaría de agrandarse hasta la consecución del poder en 1933. Para entonces, Hitler decidió que Múnich, donde todo había comenzado, se convirtiera en una de las cinco Ciudades del führer, como capital cultural y sede administrativa del partido allí fundado.

Todavía hoy perduran algunos vestigios en la ciudad de aquella época –desde el Memorial del antiguo campo de concentración de Dachau a edificios como la Haus der Kunst o la antigua Führerbau–, que por otro lado fue una de las urbes germanas que más sufrió los bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

Más información y referencias:

Kopleck, Maik. PastFinder Munich 1933-1945. Tras las huellas del pasado, Berlin: Links Verlag, 2007

Gallego, Ferran. De Múnich a Auschwitz, Barcelona: Plaza & Janes Editores, S.A., 2001

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